Todo está como recién lavado
algunas gotas se deslizan por el tejado,
caen al suelo en un acelerado tictac,
repiquetean confusas, se repiten,
como si no hubieran entendido la pregunta,
como si todas las repuestas
se hubieran encallado más allá de la lluvia
que hace un rato rompía el silencio huérfano de nubes,
estrellándose contra un suelo perfectamente encerado,
y la luz, desperezada apenas, pero ya susurrando
que este presente podría ser el futuro
que creí descifrar bajo todas las tormentas,
atemorizada por las películas en blanco y negro
sobre casas adosadas y amores cansados,
y espías de vidas ajenas tras cortinas en flor,
deseando, cada dos relámpagos,
asfixiar las ganas de ir más rápido, más lejos,
de lanzarme a la calle desnuda
a la caza de la diferencia.