domingo, septiembre 12, 2010

Cría cuervos

Las señoritas de buena familia
no dicen tacos
y deben juntar mucho las piernas
al sentarse,
ellas asienten, cabezas de lirio,
ajenas a la invitación implícita
de las pequeñas bocas sucias
o de las braguitas de algodón
blanco nuclear,
albas mentes de diez años.

Las señoritas huérfanas de padre
son de otro costal,
por eso se les puede mirar
detrás de las orejas
para corroborar que las madres solas
crían sucias a sus hijas solas,
ésas rebeldes
sin hombre que les reprenda
que se amotinan
cuando las inquisidoras
escudriñan su ropa en busca de lamparones,
rastreando las manchas
de una educación libertina de mujer a la deriva,
ésas que reniegan
cuando los honorables critican,
relamiéndose,
unos pantaloncillos demasiado cortos,
una camiseta con relieve,
sublevándose ante los que ya intuyen
ilegítimos guardas
de falsa virtud.

Las señoritas de buena familia
aprenden a mirar por encima del hombro
tal como les enseñaron sus mamás,
y antes que ellas,
las mamás de sus mamás,
aunque por la noche
sueñen censuras
de pubescencia efervescente
para por la mañana vestirse
con faldas no más allá de la rodilla
porque en el fondo
son decentes
y así les gusta que se sepa
en el pueblo y en la iglesia.

Las señoritas huérfanas de padre
llevan, en cambio,
una supuesta vida alegre,
quizá heredada de sus licenciosas madres,
tema de conversación predilecto
en reuniones familiares,
donde inquisidoras y honorables
simultanean
el llenarse la boca con comida ajena
con el ejemplo
de sus impolutos retoños,
futuras imágenes y semejanzas
que intuyo, cumplirán en su día,
con las hijas de otras viudas,
su papel de ilegítimos guardas
de falsa virtud.

6 ronroneos:

Art Unlocated dijo...

¿donde has estado?

Marta Noviembre dijo...

jajaja, en la España profunda ;P

pero no hagas caso, eso es una mezcla de recuerdos y licencias literarias... creando ficción o recreando realidades...

carlota dijo...

Este me ha llamado la atención, Marta. Quizá me siento identificada. Siempre me sentí diferente al resto de niñas que sí eran normales (con su papi y su mami).
un beso

carlota dijo...

Me faltan las comillas en eso de "normales".

Marta Noviembre dijo...

Las comillas son importantes, jejej, a cualquier cosa se le llama normal, eso era lo que quería decir más o menos, aparte de depositar algo de mi rabia infantil, que siempre va bien viajar ligera de peso ;P

Un beso, guapa, ¡y viva la gente normal y estupenda!

Lucas elkoalapuesto dijo...

Mola.

Ya te tengo, ahora a seguir tus poemas.

un abrzo