miércoles, mayo 11, 2011

Relojes imposibles

A estas horas de la vida
queda un regusto metálico
de fin de fiesta adolescente,
la impresión
de no haber acertado el peinado,
la conversación, el conjunto;
la despedida.

A estas horas de la tarde
la amenaza pende insoportable,
mañana es esa bola de pelo
en la garganta,
zumba la nevera y
los oídos cierran por vergüenza
ajena.

3 ronroneos:

Marina Tapia Pérez dijo...

será un gusto compartir contigo la lectura el jueves en el Tapas y Fotos. Nos vemos!Un abrazo
Marina

Noelia Palma dijo...

un gusto conocerte...

Marina Plá dijo...

"...los oídos cierran por vergüenza ajena."
Wow!